caidas

En cualquier momento,
sus pestañas impiden que sus lagrimas caigan,
su gritos impiden que mis parpados caigan,
sus enredados pasos hacen que caigan,
pero sus manos impidan que su cuerpo caiga,
su risa hace que mi alma caiga
una y otra vez,
pero que caída tan soñada,
que caída tan memorable
y no limpio la sangre en mi rostro, sino que disfruto la caída,
pero no la tuya sino la mía,
la que impulsa que me vuelva a parar,
que hace que mire a mi alrededor,
y vuelvo a ver tus pestañas
mientras alzo mi cabeza


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Fe

tristes elecciones

Pensamiento