En tus manos

No lo esperas,
no respiras,
no te agitas,
no te mueves,
sólo meditas
y observas como gotea la sangre alrededor de tus manos,
y el sudor gotea en tu sien,
y ves la escalera donde suben y bajan ,
y tu mirando desde esta cárcel ,
alzando la mirada,
y tu pertenecías a ellos,
eramos uno de ellos,
y allí estás,
con la sangre goteando,
sin saber si es tuya o de quien es,
y allí en cuclillas,
miras las rejas , que te impiden salir,
que te impiden correr,
allí cuando no respiras ni agitas ni te mueves,
solo esperas,
reaccionas, gritas y rompes,
y vuelas ,
es allí donde entiendes,
que la escalera no se rompe pero no la alcanzas,
y te atraviesan los hierros y los pasos no te mueven,
y el tiempo no avanza,
observas tus alas atravesadas por el acero que te quema
y sientes el dolor de aquél y el que te carcome,
cierras los ojos y te transportas
no tienes necesidad de hablar
solo te comunicas,
y lo observas,
observas también la sangre que se desvanece,
que la luz sale de tu pecho
y allí empieza tu prisión.


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